Amiguismo ilustrado

Últimamente ha trascendido la noticia de que Telefónica ha fichado al marido de la vicepresidenta del gobierno Soraya Sáenz de Santamaría. Considero lógico que la gente proteste ante este tipo de amiguismo que vemos demasiado a menudo entre la política y las grandes corporaciones. Este tipo de actos son denunciados tanto cuando se producen en el alto nivel empresarial como cuando ocurre en una pequeña empresa. Hasta qué punto es este un comportamiento poco objetivo. ¿Cómo podemos estar tan seguros de que este no es un comportamiento típicamente humano?

Imaginemos que somos los encargados de un proceso de selección de personal. Estamos buscando un nuevo director de departamento de ventas para una empresa medianamente grande y que en este momento no nos interesa hacer promoción interna de nuestros empleados. Tras una serie de test y pruebas quedan 3 candidatos. Es una situación muy fácil de imaginar. Entre estas 3 personas hay dos que tienen currículos y caracteres muy parecidos, el tercero se queda un poco atrás. Si entre los dos posibles candidatos uno de ellos es el primo de uno de nuestros compañeros de trabajo que nos aseguró que es muy trabajador y un gran profesional, posiblemente nos decantaremos por éste.

En este momento habría una serie de gente que diría que el proceso ha terminado de una forma completamente subjetiva, ha sido injusto y que hace falta repetirlo, especialmente la persona que no ha sido contratada y que piensa que él merece más que nadie ese puesto de trabajo. Si el trabajador que nos ha informado sobre las cualidades del posible candidato, es un hombre que cumple, lleva su trabajo al día y no da problemas. ¿Por qué no hemos de hacerle caso?

Como humanos somos susceptibles a toda la información que nos llegue. El problema es que en este no es el típico caso de “contratación subjetiva”. Normalmente se le da el trabajo a un individuo poco competente únicamente porque es pariente de uno u otro responsable dentro de la empresa. La información adicional dada por parte de un trabajador de la empresa puede ser bienvenida siempre y cuando no constituya el motivo principal de contratación de un nuevo trabajador. Lamentablemente el mal amiguismo está muy extendido. Esta mala praxis empresarial puede llevar serios problemas a más de una empresa. Hay algunas empresas que prefieren prohibir esta maldita “costumbre”. Es decir; no puede ser contratado nadie que tenga un familiar trabajando en la empresa.

Podemos encontrarnos también con el caso de una empresa originalmente familiar que ha ido creciendo con los años. En algunas de estas empresas los miembros de la familia que quieren formar parte del equipo directivo deben pasar unos requisitos más altos que los que tendría que pasar un candidato cualquiera que quisiera acceder al mismo lugar. Este tipo de normas cortan de manera eficaz este amiguismo, los que las ordenan saben que los problemas de una empresa pueden empezar cuando se cambian los criterios de contratación de personal específicos para unos menos objetivos.

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