La humildad como arma de conocimiento

La arrogancia, la fatal arrogancia, así es como Friedrich A. Hayek apodó al socialismo. Hayek, que años antes había defendido las tesis socialistas con fervor quedó hasta trastocado cuando leyó el libro Socialismo de Ludwig von Mises. Reconoció lo que para él había sido el error de defender el sistema implantado por aquel entonces en la Unión Soviética. La arrogancia entendida como el no admitir errores, como creer omnipotente el conocimiento adquirido, como aceptar unas premisas y no reflexionar sobre ellas, es lo que Hayek condenaba.

Por eso hoy creo que debemos recurrir a un ejercicio de humildad y yo el primero. Voy a ser sincero, soy de los que habla como si poseyera la verdad y esa actitud arrogante se crece cuando las personas con las que hablo tienden a desconocer el tema debatido. Entiendo que esa es una actitud muy de mente aún joven, de comerse al mundo y es sin duda incorrecta. Las ganas con las que hablo me traicionan pero no debemos olvidar que hasta el más sólido de los principios debe ponerse en duda en economía.

La arrogancia con la que actúan los que desean dirigir la sociedad y en consecuencia los actos y hechos económicos, es infinita. Creen saber lo que es mejor para todos, y actúan con lo que brillantemente definió también Hayek, The Pretense of Knowledge la idea de que su conocimiento y criterios son los correctos de antemano y son los que se deben imponer.  Pues bien no es que solo se deba dudar de la infalibilidad de las decisiones políticas y de las ideas que sostienen que se puede dirigir la vida de los individuos, de los hombres y mujeres libres. Creo que ha llegado el momento de plantearnos si son ciertos los principios de estudio de la ciencia económica que sostienen la defensa del mercado como paradigma máximo de la organización humana. Por supuesto que no estoy diciendo que los axiomas Miseanos deban ser revisados, ya que con solo leerlos queda claro que, parafraseando a la declaración de independencia americana, estas verdades son evidentes:

1. El hombre actúa

2. Prefiere unas cosas a otras

3. Concurre a la acción para alcanzar sus siempre mudables pero, en cada momento, concretos y específicos fines.

4. El factor tiempo influye en la acción humana.

Lo que aquí propongo es que, a parte de estos axiomas que podríamos definir como irrefutables, hay que poner en duda cuanto conocemos de los mecanismos de mercado. Creo que ha llegado el momento de poner fin a la endogamia académica y fundamentalismo pasajero que algunos practican y que otros hemos practicado en otros momentos. Seamos humildes, pongamos en duda lo conocido para saber si nos hallamos en el camino de descubrir una reconfortante verdad.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s