Irracionalidad socialdemócrata

Ayer mismo anunciaba Alberto Fabra, president de la generalitat valenciana, el cierre irrevocable de Radio Televisió Valenciana (RTVV), una decisión valiente que los liberales aplaudimos sin ningún tipo de miedo. La argumentación usada por Fabrá para justificar la decisión es más que impecable: “No puedo decirle a la gente que tengo que cerrar un colegio o un hospital cuando estoy gastando dinero en la televisión pública”

Las reacciones no se han hecho esperar, los trabajadores han sido los primeros en criticar al gobierno después de décadas alabándolo. Casi por arte de magia se ha despertado el sentido crítico en los trabajadores del ente público y se han dado cuenta que están gobernados por corruptos. Esta es para mí, la demostración más evidente de la utilidad de los servicios públicos de información, donde la objetividad suele brillar por su ausencia.

En mi opinión es prácticamente imposible redactar una noticia o describir unos hechos sin caer en la propia subjetividad, hay veces que esto se hace de forma intencionada y hay otras que el propio sesgo nos aparta de unos datos para hacer resaltar otros sin casi darnos cuenta. Es posible que la gran crisis del periodismo venga precisamente de esta falta de ética y de esta manipulación intencionada que ha llevado a la profesión a ofrecer productos de bajísima calidad.

Pero hay que tener en cuenta que la influencia del sector público no se limita a los medios de comunicación que se reconocen como tal, hoy en día los grupos de comunicación privados están acostumbrados a recibir prebendas y subvenciones dinerarias de todo tipo. Sin ir más lejos el caso que conozco más de cerca, el de los medios de comunicación en Catalunya donde la inmensa mayoría recibe subvenciones y la suma de la totalidad de esta debe andar entre los 10 y los 15 millones de euros, no es importante la cantidad sino la influencia que ejerce ese dinero en la opinión de los medios. Hay ocasiones donde pese a recibir dinero público, este no representa un obstáculo para criticar el gobierno de turno, cosa que honra al periodista.

Pero como ciudadano estoy harto de tener medios de comunicación públicos y subvencionados. Se están financiando, con los impuestos de todos los contribuyentes, líneas editoriales, radios, televisiones y periódicos con las que no estoy de acuerdo, y no solo yo. Hemos de darnos cuenta que otra vez vivimos en el mundo al revés, pagamos impuestos para que los gobiernos de todos los niveles financien medios de comunicación con los que no estamos de acuerdo. En vez de dejar escoger a nosotros a partir de nuestras decisiones de consumo cuales son los medios de comunicación más adecuados a nuestras necesidades, se nos obliga a financiar aquellos con los que difícilmente estará de acuerdo todo el mundo.

Hagámoslo fácil, dejemos de financiar medios de comunicación públicos o privados con nuestros impuestos y estos programas gubernamentales de propaganda escondida y falseada conocidos como noticias. Con la variedad de intereses y opiniones políticas que existen en nuestra sociedad es más que probable que encuentre un medio de comunicación que se adecue a sus preferencias, y si no se lo cree fíjese en nosotros: El pequeño grupúsculo que representamos los liberales tenemos nuestro propio medio de comunicación, si nosotros podemos, cualquiera puede hacerlo.

No me gustaría despedir el artículo sin una reflexión final: La política española esta tan podrida que una decisión como cerrar una televisión pública se ha criticado como si fuera el cierre de un hospital. Me parece lamentable que aquellos que se autodenominan socialdemócratas no sean capaces de darse cuenta que en tiempos de escasez de recursos hay que establecer prioridades y conservar por delante de todo los servicios básicos a la población me parece una manera estupenda de hacerlo. Mantener privilegios y todo tipo de subvenciones a distintos lobbies y grupos de presión mientras se recortan servicios sociales demuestra que la maquinaria estatal y el tipo de sinergias que genera solo beneficia a los gobernantes y que como más limitemos su poder más nos salvaguardaremos de su discrecionalidad irracional.

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publicado en liberalspain.com

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