Consecuencias sociales de un capitalismo inflexible

En mis primeros pasos en el liberalismo tuve la oportunidad de cenar, junto con un grupo de jóvenes, con uno gran liberal barcelonés. Uno de esos titanes del liberalismo de los que tenemos en nuestro país. No diré nombres porqué esto no es un homenaje, pero recordaré ahora, como lo haré toda mi vida, una gran lección que me dio. Nos habló de un problema que asolaba la mayoría de empresas del Ibex y que en mi opinión también ocurre en la mayoría de las grandes empresas a nivel europeo.

“Las cúpulas directivas, separadas del resto de los empleados y la gente de la calle por grandes lujos y comportamientos altivos son todo un mal para el correcto desarrollo de una economía libre.”

El ejemplo que nos puso era muy ilustrativo. Nos contó como en una serie de conferencias que se daban a nivel empresarial Víctor Grifols había llegado a la sala de conferencias él solo y en taxi. Otros directivos del Ibex no solo vinieron acompañados de su séquito de subalternos, sino que hicieron acto de presencia con sus lujosos coches de empresa y varias secretarias. Creo que el ejemplo es suficientemente gráfico para darnos cuenta del problema. Una desconexión entre grandes directivos y el resto de la sociedad refleja la inflexibilidad de una economía. Es decir, en un entorno de baja competencia y leyes que protegen al fuerte se crean este tipo de situaciones donde estamentos muy bien posicionados ven crecer sus privilegios.

En contraposición con esto podré el ejemplo estadounidense donde, por ejemplo, si eres estudiante y tienes que hablar con el CEO de una gran empresa, es probable que llames al número indicado y cuando preguntes para hablar con esa persona lo primero que te dirán será: “Well, speak”. ¡Estarás hablando directamente con esa persona sin tener que pasar por su secretaria! El objetivo inicial de la revolución francesa (eliminar los estamentos) ha quedado fallido, porqué los antiguos estamentos nobiliarios han sido substituidos por estas nuevas “elites” que se conservan gracias a la inflexibilidad inducida por una regulación favorable. La vieja Europa ha sido incapaz de romper con sus tradiciones más anti-económicas. Ya se lamentaba de ello Alexis de Tócqueville en su libro La democracia en América donde nos indica que mientras en Europa los ricos ni tan siquiera miran a los pobres, en América todo el mundo se da la mano y se saludan. Esa falta de barreras es propia de una economía flexible, donde cualquiera puede pasar de pobre a rico y viceversa, esa fluidez hace que la sociedad se sienta mucho más cohesionada. El hecho de que los Estados Unidos nacieran de cero y en gran parte huyendo de todas esas inflexibilidades hizo que viviera un periodo admirable.

La inflexibilidad económica hace que los problemas económicos no puedan resolverse rápidamente y se conviertan en problemas sociales. Un claro ejemplo de ello es nuestro mercado de trabajo, posiblemente uno de los más inflexibles del mundo. No entraré ahora a hablar de la mil veces comentada dualidad que nos acecha, ni de la mejor solución para ello. Tan solo introduciré una idea, si pierdes el trabajo y al cabo de un mes encuentras otro es muy posible que no le des tanta importancia a los subsidios de paro o a las facilidades sociales de las que serás beneficiario en caso de despido, por supuesto tampoco estarás tan pendiente de la indemnización. Como más condiciones y mejoras pongamos a los puestos de trabajo de forma obligatoria, más difícil será que un empresario se lance a contratar, es algo simple y lógico, como más me cueste un trabajador menos posibilidades hay que lo contrate. Para un tratamiento más complejo de este problema recomiendo este artículo de Divulgador Econ, también participe en liberalspain.

La reflexión final es la siguiente, que una economía sea inflexible no es solo malo para la economía en si, los numerosos problemas sociales que creará son una consecuencia nefasta muy a tener en cuenta. La gente que no encuentra trabajo y que vive en situaciones límite acabará desconfiando y repudiando el sistema y dándole la culpa de todo al capitalismo y a la “dictadura de los mercados”, lo cual parece una respuesta hasta plausible si no investigamos seriamente nuestro sistema político y económico. Un sistema económico inflexible es el caldo de cultivo perfecto para todos los movimientos anticapitalistas y las soluciones estadistas de siempre. La gente que piensa así no lo hace por mala fe, la mayoría de ellos creen sinceramente que lo hacen para mejorar la situación social y tener un mañana mejor para todos. Cuando hablamos de movimientos sociales anticapitalistas es nuestro deber descubrir que sus ideas se alimentan de la inflexibilidad económica y de los problemas generados por ella.

artículo publicado en liberalspain.com

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s